Fortunata y Jacinta
Título: Fortunata y Jacinta
Autora: Benito Pérez Galdós
Editorial: Alianza Editorial
ISBN: 984-84-9181-916-5
Año de publicación: 2020
Páginas: 995
Género: Literatura española, Clásico
Sinopsis
Fortunata y Jacinta, según la opinión mayoritaria de la
crítica literaria, se trata de la mejor novela de su autor, y junto a La
Regenta de Leopoldo Alas `Clarín´, una de las más populares y
representativas del realismo literario español y de la novela española del
siglo XIX.
Articulada en torno a los dos polos que encarnan las
mujeres que dan nombre a la obra -la mujer del pueblo, ingenua y temperamental,
primaria, natural (Fortunata), y la descendiente de una burguesía pujante,
delicada, amable, resignada, convencional (Jacinta)-, la novela no sólo no
tiene parangón por el retrato inigualable que hace de la sociedad de la época,
sino por los numerosos y profundos registros de la condición humana que en ella
y a través de sus personajes se van trenzando. Así, la dinámica única y
múltiple que entablan sentimiento y conveniencia, riqueza y pobreza, deseo y
realidad, cordura y locura, religión mística y práctica, juventud y decadencia
y, en fin, sociedad y naturaleza, acaba erigiendo el rotundo edificio de una
obra espléndida cuya mayor recompensa es su propia lectura.
*Gracias a Alianza Editorial por el ejemplar.
Mi opinión:
Juanito Santa Cruz es hijo de un
matrimonio burgués muy bien asentado.
Es hijo único y sus padres se han esforzado por criarlo bien, y cuando su madre
lo ve un poco perdido decide que es hora de que se case. Se organiza un
matrimonio con su prima Jacinta, una muchacha de una familia no tan rica,
pero muy bien educada, bonita, sensata y es justo lo que la madre de Juan cree
que necesita su hijo.
El Delfín, pues así le llaman a Santa Cruz, no había
pensando nunca en su prima de tal modo, pero al final el matrimonio hace feliz
a ambos y pareciera que todo es de color de rosa. Durante su viaje de
novios, Jacinta no puede evitar preguntar por la vida de soltero de Juan, y
este acaba confesándole su relación con Fortunata.
Fortunata es una mujer del pueblo
llano, lozana, fuerte y
muy bella, tan bella como inocente. El Delfín no tuvo dificultad para
engañarla haciéndole creer que se casaría con ella, pero aunque le atraía la
frescura de Fortunata y sus modales simples, acabó cansándose, esa vida no era
para él.
Dos mujeres de posiciones distintas unidas por el egoísmo
de un hombre que va y viene. A una le falta la educación; a la otra los hijos,
pero ambas están encarceladas en su posición social.
Una historia de dos casadas, título que da nombre a una de las
obras más conocidas del escritor Benito Pérez Galdós. Una novela dividida en
dos tomos que retrata la sociedad madrileña del siglo XIX, la burguesa y la del
pueblo llano durante una época especialmente convulsa de la historia de España.
Estoy ante uno de los grandes clásicos de la literatura
española y reconozco que hace tiempo me daba un poco de respeto acercarme a
esta historia. Tenía miedo de no llegar a disfrutarla, pero hace alrededor de un año leí mi
segunda novela de Galdós (la primera como adulta), fue La desheredada, y
me gustó su estilo, así que eso fue suficiente para que me decidiera de una vez
a leer Fortunata y Jacinta.
Cuando empecé a leer el primer tomo la
narración me conquistó.
Galdós tiene una pluma amena, accesible (no tengáis miedo de que sea una novela
densa por ser un clásico, se lee con facilidad) y muy rica. Hay muchas cualidades
que hacen destacar a este autor, que por desgracia no recibió el premio Nobel, y
algunas de ellas son su cuidado en el rigor histórico en cuanto a lo
político, los detalles que incluye, el amplio vocabulario de que dispone y, especialmente,
esa capacidad tan suya de retratar con fidelidad a las personas que poblaban
Madrid a finales del siglo XIX.
Fortunata y Jacinta comienza presentándonos a unos
personajes con gran detalle, y no son los protagonistas, sino sus familiares.
Tanto la vida de los padres de Juanito Santa Cruz como la familia de Jacinta sentarán
un precedente que nos permiten entender el mundo del que vienen. No sucede así
con Fortunata, sus circunstancias son diferentes, pero poco sabemos de sus
raíces, algo que marca todavía más el contraste con las diferentes clases
sociales.
Esta estructura en la que el autor se desvía, por así
decirlo, de la historia principal, por lo general me resulta pesada, pero es
que Galdós consigue que me interese incluso por estos personajes que serán
secundarios. Me ha conquistado totalmente su forma de narrar, así como la
variedad de personajes que presenta, el detalle y lo certero que es con las
descripciones y los diálogos. No tiene miedo de dedicar varias páginas a un
solo personaje y ese tiempo que se toma sirve para que después la trama pueda
avanzar de forma que el lector esté consciente de toda la situación y de
aquellos que en ella intervienen.
[Extracto del libro]
Poco a poco iba cayendo el chal de los hombros de las mujeres hermosas, porque la sociedad se empeñaba en parecer grave, y para ser grave, nada mejor que envolverse en tintas de tristeza. Estamos bajo la influencia del norte de Europa, y ese maldito norte nos impone los grises que toma de su ahumado cielo (…) Los tonos vivos las encanallan, porque el pueblo ama el rojo bermellón, el amarillo tila, el cadmio y el verde forraje; y está arraigado en la plebe el sentimiento del color, que la seriedad no ha podido establecer su imperio sino transigiendo.
Se dice que Galdós paseaba por las calles o se sentaba a
observar a la gente pasar y conversar, y que sus novelas son fruto de esa
observación. Bien me lo puedo creer porque los diferentes registros que muestra
en el habla no son una cuestión de imaginación. Para mí, lo más destacable de
esta obra es que me ha permitido asomarme a una ventanita que nos deja ver el
pasado y conocer como vivía la gente en Madrid en el siglo XIX.
La Historia es una disciplina realmente valiosa, pero es
gracias a la literatura o el arte que podemos sentir como se vivía en otras
épocas, y Galdós es famoso por plasmar con gran realismo la sociedad de su
época. Además de eso, es capaz de poner sobre la mesa cuestiones sociales
como la diferencia de clases, el papel de la mujer o la hipocresía de algunos,
por eso se ha convertido en mi autor español predilecto.

Hay muchos personajes que se presentan en esta historia, aunque
es fácil hacerse con la mayoría, la trama gira en torno a Fortunata, Juanito
Santa Cruz y Jacinta. Jacinta representa el ideal burgués de joven sensata,
educada, que no pierde los papeles y que es feliz en su papel de esposa, cuidando
a su marido. Sabe cuál es su posición y por eso, aunque le de rabia, deja pasar
las aventuras de su marido, ya que está hecha a la idea de que no puede esperar
otra cosa y que lo mejor para ella es fingir que no se entera de nada. No
obstante, la falta de hijos es lo que le duele más. El no poder tenerlos hace
que se obsesione muchísimo con la idea.
[Extracto del libro]
Pasmábase la señora de Santa Cruz de que hubiera tantísima madre por aquellos barrios, pues a cada paso tropezaba con una, con su crío en brazos, muy bien agasajado bajo el ala del mantón. A todos estos ciudadanos del porvenir no se les veía más que la cabeza por encima del hombro de su madre. Algunos iban vueltos hacia atrás mostrando la carita redonda dentro del círculo del gorro y los ojuelos vivos, y se reían con los transeúntes. Otros tenían el semblante malhumorado, como personas que se llaman a engaño en los comienzos de la vida humana. También vio Jacinta no uno, sino dos y hasta tres camino del cementerio. Suponíalos muy tranquilos, y de color de cera dentro de aquella caja que llevaba un tío cualquiera al hombro como se lleva una escopeta.
Santa Cruz representa a una suerte de don Juan. Es un joven
que se dedicó a la lectura y el estudio hasta que decidió que la mejor forma de
conocer el mundo era experimentarlo, desde entonces se dedicó a viajar y hacer
lo que quisiera. Su posición de hombre y de persona acomodada lo protege. Es un
ser egoísta que me ha fastidiado bastante, no voy a negarlo, no sé si podría
caerle bien a nadie porque es consciente de lo egoísta que es y también es muy
capaz de modificar siempre la historia que cuenta para dejarse a sí mismo como
el bueno, aún cuando lo que ha hecho es deleznable. No obstante, el autor
consigue darle algo de profundidad y no se queda en un mero crápula gracias a
la profundidad psicológica que presenta las ocasiones en las que se confiesa a
Jacinta.
La acción parte de él, ya que a veces se siente atraído por
la natural gracia de Fortunata, y otras por la sensatez y altura moral de Jacinta.
Cuando se aburre de una se acerca a la otra totalmente convencido de que
llevará esa vida, pero entonces vuelve a cansarse. Es un ser voluble al que me
hubiera gustado ver sufrir, pero entiendo que su destino es una muestra de cómo
él partía con todas las ventajas posibles. Solo el quedar por debajo de
Jacinta en lo referente a la moral y la dignidad es lo que lo molestará hasta
el final, porque su culpabilidad es efímera.
Fortunata es la gran protagonista de la novela. En el primer
tomo se nos presenta a la familia de los Santa Cruz y a Jacinta, así como su
deseo de ser madre, que la lleva a «comprar» a un niño que cree que es un hijo
ilegítimo de su marido. Después se nos presenta a Fortunata y en el segundo
libro continúa la historia centrada en ella. Creía que se volvería a dar
protagonismo a Jacinta, pues el título del libro lleva su nombre, pero no es
así.

Fortunata es, pues, el personaje más complejo, aunque al
igual que los demás, cae en cierto estereotipo y es difícil entenderla en
algunas cuestiones. Es una mujer sin educación, tanto, que no conoce los meses
del año, algo que el narrador asegura que desconocen muchas mujeres, incluso
algunas de alta cuna. Su forma de hablar lo demuestra, inclusos sus intereses,
que pasan por limpiar, cocinar y tareas de trabajo duro que han endurecido sus manos.
Casi no sabe nada de religión y su mayor deseo es estar con Juanito Santa Cruz,
aunque sabe que su relación no puede estar ya en regla y que nunca será
duradera. Pero ella le quiere y no puede evitarlo. Está continuamente en lucha
con querer ser una mujer decente y con obedecer a sus deseos, en ser libre de
poder hacer lo que quiera sin ser duramente juzgada por la sociedad. Pese a
todo, hay en ella sinceridad, inocencia y quien la ve, acaba por apreciarla,
pues no tiene malicia.
Después de conocer a Juanito no ha tenido una buena vida y
ella es quien me ha recordado a la protagonista de La desheredada, libro
que se compara mucho a este y que es el inicio del ciclo de Novelas
contemporáneas de Galdós. Fortunata acaba viviendo de sus amantes, aunque solo
ha amado al primero, y así sigue hasta que conoce a Maximiliano. Este es un
joven que estudia Farmacia y al que ha criado su tía Lupe, prestamista. Es un
muchacho enfermizo, delgado y débil, que incluso desgrada a Fortunata. Además, su
educación hace que muchas veces le cueste entenderlo pero él está decidido a casarse
con ella e incluso perdona su vida disipada.
[Extracto del libro]
—(…)Lo que yo hago ahora, lo que la tiene a usted tan enojada es, según voy viendo, una acción noble, y mi conciencia me la aprueba, y estoy tan satisfecho de ella como si tuviera a Dios dentro de mí diciéndome: bien, bien… Porque usted no me puede hacer creer que estamos en el mundo sólo para comer, dormir, digerir la comida y pasearnos. No, estamos para otra cosa. Y si yo siento dentro de mí una fuerza muy grande, pero muy grande, que me impulsa a la salvación de otra alma, lo he de realizar, aunque se hunda el mundo.
Esta es la oportunidad de Fortunata de ser una mujer
decente y entre unos y otros la convencerán de entrar en un convento a
purificarse para luego casarse. Sin embargo, Juanito vuelve a encapricharse de ella,
lo que desatará unos celos enfermizos en Maximiliano.
Se crea así, una dinámica en la que la
relación entre Santa Cruz y Fortunata afecta a sus matrimonios, pero sus cónyuges
reaccionan de formas diferentes,
mientras que todo está supeditado a lo que le apetece a Santa Cruz y a la falta
de voluntad de Fortunata de rechazar a este, aún cuando es consciente de que él
no la trata bien también es sincera al admitir que le perdonaría todo.
Este baile entre una mujer y otra, representando
una el pueblo llano y la otra la burguesía conservadora, se dice que es una
metáfora de los movimientos políticos que España estaba atravesando en esos
momentos. Esta es la teoría
que más me ha gustado y creo que es una lectura acertada, donde además de eso
Galdós es certero en mostrar el estilo de vida y pensamiento de las dos esferas
sociales.
La pobreza, la mortalidad infantil, la vida cómoda de unos
pocos, la falta de educación y oportunidades, lo limitada que era la vida de
las mujeres, tanto en un ámbito como en el otro, la moral regida por la
religión… son algunos de los aspectos que se tratan.
Guillermina la Santa, Mauricia la Dura,
Feijoo, Estupiñá, doña Lupe… un abanico de personajes secundarios interesantes
que diversifican el dramatis personae de esta novela y de los que no
hablaré aquí para no hacer que esta reseña sea todavía más larga.
[Extracto del libro]
—(…) Y nada, hija de mi alma, fue el maldito capricho por aquella hembra popular; no sé qué de entusiasmo artístico, una demencia ocasional que no puedo explicar.
—¿Sabes lo que estoy deseando ahora? —dijo bruscamente Jacinta—. Que te calles, hombre, que te calles. Me repugna eso. Razón tienes; tú no eras entonces tú. Trato de figurarme cómo eras, y no lo puedo conseguir. Quererte yo y ser tú como a ti mismo te pintas, son dos cosas que no puedo juntar.
En cuestiones de edición, tengo que alabar el trabajo de
Alianza para celebrar el centenario de la muerte de Galdós reeditando varias de
sus obras. Con Fortunata y Jacinta se decidieron por un estuche que
contiene los dos volúmenes, cuyas portadas son preciosas. Son libros en tapa
blanda con solapas, buena calidad de papel y una edición limpia sin estudio,
como es marca de la editorial. Las portadas escogidas me parecen acertadas y
para mí es de las ediciones más bonitas que he visto de esta obra, son un
regalo perfecto y una gran oportunidad para conocer a Galdós. Por desgracia,
creo que no es tan leído como merece y a veces quizá el grosor de sus novelas
espanta a algunos, pero su estilo es muy ameno y fácil de seguir, por lo que os
animo a que no le tengáis miedo.
Fortunata y Jacinta ha sido una lectura que he disfrutado
mucho, que me ha sorprendido y que ha situado a su autor entre mis escritores
favoritos. Es un clásico que no puedo dejar de recomendar y que es perfecto
para saber más sobre cómo era la vida en España en el siglo XIX.
Si lo habéis leído me encantará conocer vuestra opinión. Tengo
pendiente leerme los Episodios Nacionales, dicen que son muy didácticos e
interesantes, y también quiero releer Marianela. Acepto recomendaciones
si habéis leído algún otro título del autor.
Un clásico accesible, entretenido y ligero pese al número
de páginas. Una ventana al pasado y a la sociedad madrileña del siglo XIX.
Personajes variados, representativos de su época que ponen sobre la mesa la
diferencia de clases, los dictados limitantes de la sociedad y la posición de
las mujeres.
¡Hay que leerlo!