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Reseña: Secretos en la noche, Rowyn Oliver



Secretos en la noche

Título: Secretos en la noche
Autor: Rowyn Oliver
Editorial: Romantic Ediciones
ISBN: 984-84-943737-0-1
Año de publicación: 2015
Género: Romántica, Histórica

Sinopsis

Elizabeth Holmes parece una simple debutante, pero lo que nadie sabe es que tras su delicada apariencia se esconde un detective privado que trabaja para las damas de la alta sociedad londinense.
Su último encargo es Edward Sinclair, conde de Carlyle, un hombre frío y distante que, como ella, esconde sus secretos en las sombras de la noche.
Ambos descubrirán que ninguno es lo que realmente aparente, aunque ya será tarde para esconder el deseo que despiertan el uno en el otro.

Mi opinión:

Elizabeth detesta la idea del matrimonio, por mucho que su padre le insista. Ella prefiere dedicarse a ser una detective privado conocida como señor Smith y salir a las calles a investigar, a poner a prueba su intelecto.
Los problemas comienzan cuando se siente atraída por uno de sus encargos, Edward Sinclair a quien no tardará en ser presentada en sociedad. La atracción entre ellos será inmediata y ambos saben que el otro oculta algo, la cuestión es ¿el qué? Según sus amigos tienen mucho en común, empezando por su odio al matrimonio, sin embargo eso no evitará sus muchas discusiones ¿cómo acabará todo?

Gané este libro en un sorteo y me hizo especial ilusión porque venía firmado por la autora, además de que es el primer libro en papel que tengo de Romantic Ediciones.
Cuando empecé a leerlo no sabía que era lo primero que había escrito Rowyn Oliver y me sorprendió encontrar una historia tan típica, aunque teniendo en cuenta que fue su primer escrito, es de lo más normal.
Estamos ante una historia romántica de corte histórico que incluye dos elementos principales: una relación amor-odio y una trama de misterio/espionaje. A mí particularmente no me gustan las novelas románticas históricas con este componente de espionaje y es porque esa parte de la trama siempre me aburre, no me aporta nada interesante y me cansa. No sé por qué, pero creo que nunca me ha gustado esa parte en una novela y en esta ocasión no ha sido distinto. Creo que una historia con una trama mucho más sencilla y sin tanto alcance gubernamental puede ser muy interesante si se sabe cómo llevarla, pero entiendo que hay a quien le gusta que haya un poco de acción y una trama de espías siempre lleva fácil al momento de acción antes del final de la novela.
En cuanto a la relación amor-odio, pues pueden ser muy interesantes y divertidas, pero una vez más, dependen de como estén llevadas. La casualidad ha hecho que después de leer este libro empezase otro que también incluye una relación amor-odio y las comparaciones son terribles, porque una me ha parecido simple y manida y la otra diferente y con garra.
En Secretos en la noche los protagonistas odian la idea del matrimonio y está bien ver el ansia de libertad de Elizabeth (no menciono a Sinclair porque en hombres es normal encontrar ese deseo en historias de este tipo) y creo que se habría podido explotar mejor esa temeridad que hace al convertirse en el señor Smith para resaltar aún más su decisión de hacer lo mismo que un hombre igual de bien.
La relación entre los dos protagonistas es ágil, tiene muchos diálogos y se lee muy rápido, pero tiene algo que a mí me cansa mucho en las novelas románticas y es que este último año me he vuelto mucho más exigente con este género y algunos de sus clichés hacen que al final la historia para mí se devalúe mucho. Será que estoy harta de ver repetido lo mismo una y otra vez, sobre todo cuando son conductas que no me parecen dignas de repetirse en las historias.
En el caso de esta novela, que realmente no tiene ningún punto fuera de lo normal u original para el género, vemos ese rasgo típico en el que la protagonista femenina se enfada con el protagonista masculino, pero cuando él la besa, ella se olvida de todo y se siente tonta por ello, pero bueno, da igual, porque la está besando, es muy guapo y ella se deshace en sus brazos. Vale, allá cada uno con su manera de pensar y de ser, pero digamos que esto pasa una vez o dos. Sin embargo, cuando esto es una constante en toda la novela de forma repetitiva… a mí personalmente me agota y lo peor es que lo he visto en incontables ocasiones a lo largo de mis años como lectora de novela romántica. Muchas, muchas veces. Muchísimas. Y espero y deseo que las escritoras actuales dejen de emplearlo, porque cada vez las lectoras somos más exigentes y por lo menos yo ya no consigo ser permisiva con ciertas cosas y cambia mucho mi manera de enfrentarme a la lectura y a mi opinión del libro. No es solo si me parece de buen gusto o no, sino que la constante repetición empobrece la estructura de la historia.
Nunca me han gustado las historias que hacen demasiado hincapié en el físico de sus personajes y que cuyas relaciones se basan en el deseo, yo valoro cuando en una historia llegamos a conocer bien los personajes y cuando entendemos por qué se gustan, porqué se interesan, por qué se quieren y eso tiene cierta lógica. Las personalidades de ambos deben quedar claras, una historia de amor no es de amor si solo hay sexo y nos dicen que los personajes se quieren. Demuéstramelo, que quede claro no solo con las palabras, sino también con las acciones. No sé si me explico, pero si una novela romántica no tiene esto, a mí ya no me convence, y no lo digo solo por esta, sino en general.
Y ahora, centrándonos más en la novela. La trama es bastante lineal y predecible si sois lectoras habituales del género, incluye esa trama de espías que a mí ni me va ni me viene porque nunca me han gustado, tiene una relación amor-odio ágil que me ha parecido un tanto floja, aunque me gusta el hecho de que la protagonista quiera ser independiente. En general, la novela es una más, pero hay en ella pequeñas pinceladas que la hacen destacar un poco y yo creo que los trabajos venideros de la autora pueden dar para mucho. Es decir, es comprensible que siendo su primera novela tome fuentes de otras y es que cuando se escribe por primera vez una historia, el hecho de construir una trama, unos personajes e hilarlo todo en una estructura con sentido es un ejercicio enorme. Aquí se ha conseguido todo eso, el siguiente paso es buscar la diferencia y la complejidad y por eso valoro este trabajo.
Dentro de lo que cabe es una historia ágil, que entretiene y se lee muy bien y si estáis empezando con este género creo que os puede gustar bastante.

 Una novela romántica histórica corriente, con una relación amor-odio ágil pero no muy profunda, con una trama sencilla y predecible. Es una lectura amena que puede gustar si no se es muy exigente.


Legible