Hola a todos y todas, hoy vengo a
hablaros de mi actual lectura, que es a su vez una relectura. Aunque parezca mentira esta entrada solo es la segunda de
esta sección, y no porque yo no relea, sino porque la pereza me puede en muchas
ocasiones y eso hace que no publique tanto.
Este
mes viene muy lleno de novedades, también estoy colaborando con más editoriales
y las primeras semanas tengo que anunciar las nuevas publicaciones del mes, con
lo que no me quedan muchos días para entradas de otro tipo, pero trato de
variar.
Ahora
mismo estoy con una relectura de lo más interesante y me apetecía mucho
hablaros de ella. Se trata de Ángeles caídos (Angelfall), de Susan Ee,
un libro cuya reseña publiqué no hace mucho. En realidad, esa reseña que
publiqué fue de la segunda vez que leí la novela, cuando la conseguí en papel,
porque mucho antes de todo esto, de que anunciasen que se publicaría en español
y demás, yo ya había leído esta historia.
Me pareció impactante (también es verdad que no esperaba
que fuese tan buena) y durante los días después de leerla anduve como alma en
pena porque no lo había en español y yo quería tener el ejemplar físico. Así que sí, me puse muy contenta cuando vi que se iba a
publicar y aún más cuando pude hacerme con él.
Pero vamos a la cuestión ¿por qué lo
estoy releyendo si hace poco que lo hice? ¿Porque me encanta repetirme? Pues no, lo que sucede es que poco después de conseguir
este libro me hice con el segundo, pero tuve que esperar mucho hasta que se
publicó el tercero. Hace unos meses lo compré en Bookdepository por 12€, sí,
había una oferta y aproveché mi oportunidad. La cuestión es que es esta es una trilogía que me maravilla y no he
sido capaz de leer el segundo libro, quiero alargar el desenlace porque me da
mucha pena que se termine, así que he decidido releer este primer libro para
tener todo fresco y leer las novelas con poco tiempo de diferencia.
Seguramente
lea algún libro por el medio porque tampoco quiero atosigarme y no disfrutarlo
bien y ¿para que engañarnos? la expectación también se disfruta.
Como
ya hay una reseña publicada en el blog, la cual podéis leer aquí, en esta ocasión no voy a hablaros mucho sobre la trama.
He pensado que estaría bien si os dejo algunas citas de la novela, al menos de
lo que he leído hasta ahora (página 107 de 364).
Esta
historia puede entrar en la categoría de distopía, aunque es más bien un libro
postapocalíptico, ya que no estamos ante un mundo diferente. No, lo que se
cuenta aquí es como los ángeles (sí, personas con alas) llegan a
la Tierra y no con buenas intenciones, precisamente. Esto da comienzo a un
desastre enorme, comienza una nueva era dominada por los ángeles, el miedo, el
peligro y el mundo abandona el precario equilibrio en el que vivía.
Todo
esto lo conocemos de la mano de Penryn, una joven que trata de salir adelante
con una madre esquizofrénica que ve demonios por todas partes y su hermana
pequeña, que depende de una silla de ruedas para moverse. Estando en una
situación así, les pasarán muchas cosas, no cuento nada aquí por si no queréis
saber muchos detalles, si es al contrario podéis leer la reseña, pero Penryn se verá
obligada a fraternizar con uno de los ángeles, ya que ambos dependerán el uno
del otro para conseguir algo muy importante para ellos.
Como
ya habréis adivinado, es una lectura que me encantó, que tiene muchas cosas
buenas y que resulta muy emocionante, llena de acción, con personajes muy bien construidos
pero que saben ser divertidos a pesar de lo dramático de la situación y una
trama que además sorprende y no se ahorra detalles escabrosos. En este primer
libro se juega mucho también con la verdadera razón de porqué unos ángeles
llegan a la Tierra y da comienzo lo que parece ser un Apocalipsis sin sentido
¿son enviados de Dios? ¿Por qué matan a los humanos? ¿A quién obedecen? ¿Qué
pretenden? ¿Por qué se llevan a los niños? Un montón de incógnitas que espero
que se resuelvan en los dos siguientes libros.
Aprovecho
para recomendaros el libro si todavía no lo habéis leído, merece mucho la pena
y es una de esas lecturas que estoy muy orgullosa de tener en mi estantería y
de poder disfrutar. Tuve mucha suerte de conocer esta historia y que después
llegase a ser publicada en España, no siempre pasa y si la temática os llama
aunque sea un poco, las magníficas reseñas que tiene toda la trilogía son un aval
más que suficiente para que os atreváis a darle una oportunidad.
Os
dejo ya con las citas y nos seguimos viendo por aquí muy pronto.
Una parte de mí odia a la Penryn en la que me he
convertido. Odia al a chica que cachetea a un ser moribundo. Pero guardo ese
sentimiento en un rincón oscuro, donde pueda molestarme en otro momento, cuando
Paige esté fuera de peligro.
(Ee, Susan (2014) Ángeles caídos, Barcelona: Gran Travesía, pp.29)
Cuando era más pequeña soñaba con ser Cenicienta, pero
supongo que en realidad soy la bruja malvada.
Pero Cenicienta no vivía en un mundo postapocalíptico
invadido por ángeles vengadores.
(Ee, Susan (2014) Ángeles caídos, Barcelona: Gran Travesía, pp.57)
—Mientras no sangres de modo que se note la herida de tu
espalda, podrás pasar por un ser humano. No dejes que nadie te lleve en brazos.
Sabrán inmediatamente que algo no está bien cuando sientan lo ligero que eres.
—Me aseguraré de que tú seas la única que me lleve en sus
brazos.
Se gira y deja la cocina antes de que yo pueda pensar cómo
tomar su comentario. Tampoco pensé que los ángeles tendrían sentido del humor.
(Ee, Susan (2014) Ángeles caídos, Barcelona: Gran Travesía, pp.93)
—¿En serio le sirve a los seres humanos estar tan apáticos
para luego sentirse mejor? —hemos estado susurrando desde que vimos a las
víctimas en el camino.
—No estoy apática —susurro en respuesta.
—Seguro que no. Una chica como tú, que pasa su tiempo con
un guerrero semidiós como yo. ¿Por qué habrías de estar apática? Dejar una
silla de ruedas abandonada en el camino ni siquiera se registraría en el radar
si lo comparamos con eso.
Casi tropiezo con una rama caída.
—Espero que estés bromeando.
—Nunca bromeo acerca de mi estatus de semidiós.
—Dios… mío —bajo la voz, ya que olvidé que debería susurrar—.
No eres más que un pájaro con temperamento. Cierto, tienes algunos músculos, te
concedo eso. Pero por si no lo sabes, un pájaro no es más que un lagarto que
apenas ha evolucionado. Eso es lo que eres.
—Evolución —se acerca como para decirme un secreto—. Debo
decirte que yo he sido así de perfecto desde el comienzo de los tiempos.
(Ee, Susan (2014) Ángeles caídos, Barcelona: Gran Travesía, pp.101)








